Según la Agencia de Noticias Hawzah, se presenta a los estimados lectores y estudiosos la serie de reflexiones sobre el Mahdavismo titulada «Hacia una sociedad ideal», cuyo objetivo es difundir las enseñanzas y conocimientos relacionados con el Imam del Tiempo —que Dios apresure su noble aparición—.
Entre las características importantes del Imam y las condiciones fundamentales del imamato se encuentran «la gestión social y el adorno con las perfecciones morales».
La gestión social del Imam
Puesto que el ser humano es un ser social, y la sociedad ejerce una profunda influencia sobre su espíritu, su personalidad y su comportamiento, es necesario crear condiciones sociales adecuadas para su correcta educación y su crecimiento hacia la proximidad de Dios. Esto solo será posible mediante el establecimiento de un gobierno divino.
Por ello, el Imam y guía de la comunidad deben poseer la capacidad de administrar los asuntos de la sociedad y, aprovechando las enseñanzas del Corán y de la tradición profética, así como recurriendo a personas competentes y eficaces, establecer los fundamentos de un gobierno islámico.
El Imam adornado con perfecciones morales
El Imam, que es el guía y conductor de la sociedad, debe estar alejado de todos los defectos y vicios morales y, en cambio, poseer todas las virtudes y perfecciones morales en su nivel más elevado, pues, como ser humano perfecto, es el mejor modelo para sus seguidores.
El Imam al-Rida —la paz sea con él— dijo al respecto:
«لِلْإِمَامِ عَلاَمَاتٌ یَکُونُ أَعْلَمَ اَلنَّاسِ وَ أَحْکَمَ اَلنَّاسِ وَ أَتْقَی اَلنَّاسِ وَ أَحْلَمَ اَلنَّاسِ وَ أَشْجَعَ اَلنَّاسِ وَ أَسْخَی اَلنَّاسِ وَ أَعْبَدَ اَلنَّاسِ.»
(Al-Jisal, t. 2, p. 527)
«El Imam posee ciertos signos: es el más sabio de la gente, el más prudente, el más piadoso, el más tolerante, el más valiente, el más generoso y el más dedicado a la adoración.»
Además, el Imam —la paz sea con él—, en su condición de sucesor del Profeta —que Dios bendiga a él y a su Familia—, tiene la misión de enseñar y educar a los seres humanos. Por tanto, él mismo debe ser, antes que todos y en mayor medida que ellos, un modelo adornado con la moral divina.
El Imam Alí —la paz sea con él— expresó lo siguiente al respecto:
«مَنْ نَصَبَ نَفْسَهُ لِلنَّاسِ إِمَاماً، [فَعَلَیْهِ أَنْ یَبْدَأَ] فَلْیَبْدَأْ بِتَعْلِیمِ نَفْسِهِ قَبْلَ تَعْلِیمِ غَیْرِهِ؛ وَ لْیَکُنْ تَأْدِیبُهُ بِسِیرَتِهِ قَبْلَ تَأْدِیبِهِ بِلِسَانِهِ.»
(Nahj al-Balaghah, máxima 73)
«Quien se coloca —por mandato de Dios— como Imam de la gente debe comenzar por educarse a sí mismo antes de educar a los demás, y debe educarlos mediante su conducta antes de hacerlo con sus palabras.»
Continuará…
Basado en el libro «La joya de la creación», con algunas modificaciones.
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